viernes, 20 de marzo de 2009

Sin palabras...

Increíble... La cantidad de gente a la expectativa de ese partido... todos nos comíamos las uñas antes de que empezara ese partido... Cuando sonó el silbato y todos los hinchas de River mirábamos el comienzo de un partido trabado, porque ellos anularon totalmente nuestros generadores de juego, porque iban 30 minutos del primer tiempo y ninguno de los arqueros había tenido mucho trabajo, por los pases magistrales de un ogro que tenía que bajar hasta mitad de cancha para tocarla, porque Falcao que estaba en nuestra cancha defendiendo, pero no porque nos estuvieran peloteando, sino que por ahí empezaban las jugadas, por eso y muchas cosas mas estábamos todos nerviosos. River tenía la pelota dominada, pero sin embargo no generaba peligro, Nacional solo jugaba de pelota parada y apostaba al contraataque, al contraataque que finalmente se le dió, y no perdonaron, única llegada neta del primer tiempo y uno a cero abajo.
Segundo tiempo y en River había cambios, no de jugadores pero sí de actitud. Parecía que salíamos con un poco mas de ambición, poca pero notoria. Pero no alcanzó, porque los partidos no se ganan solo con ambición, también hace falta juego, juego que a River le faltó, y lo pagó.
Porque Nacional, aunque estaba de local, salió a encontrarse con el gol, encontró el primero, y el segundo... sobran las palabras... la primera que tenían en el segundo tiempo, un error del arquero, y a buscar la pelota al fondo de la red...
Allí cambió todo, la actitud nuestra y la de ellos, aunque River siguió llegando no se encontró con situaciones de neto peligro, no era la noche del colombiano, y el ogro estaba descolorido, flaco (en sentido figurado obviamente) y no alcanzó.
Pero faltaba mas, porque a los 94 y medio, cuando ya se terminaba, nos la mandaron a guardar en un tiro libre pateado no perfectamente pero eso bastó para terminar el partido con un sabor muy amargo...
Pero este domingo a remontar en casa contra los tucumanos, porque yo sigo creyendo que este año somos campeones, porque soñar no cuesta nada...

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